viernes, 30 de septiembre de 2011

Día de la Blasfemia 2011

La lapidación de San Esteban, grabado de Jan Luiken (1649–1712)
 

“Por eso les digo que a todos se les podrá perdonar todo pecado y toda blasfemia, pero la blasfemia contra el Espíritu no se le perdonará a nadie. A cualquiera que pronuncie alguna palabra contra el Hijo del hombre se le perdonará, pero el que hable contra el Espíritu Santo no tendrá perdón ni en este mundo ni en el venidero.”
Palabras de Jesús. Evangelio de San Mateo, cap. 12:31–32


Cualquier persona que insulte a las santidades islámicas o a cualquiera de los imanes o a su excelencia Sadigheh Tahereh debe ser ejecutado si el insulto es igual a hablar despectivamente del profeta Muhammad. De lo contrario, debe ser encarcelado de uno a cinco años.
Cualquier persona que explícitamente viole un tabú religioso en público, además de ser castigado por el acto, debe ser encarcelado por diez días a dos meses, o debe ser azotado (74 azotes).

Código Penal Islámico de Irán, artículos 513 y 638.


Poniéndose en pie, el sumo sacerdote le dijo a Jesús:
—¿No vas a responder? ¿Qué significan estas denuncias en tu contra?
Pero Jesús se quedó callado. Así que el sumo sacerdote insistió:
—Te ordeno en el nombre del Dios viviente que nos digas si eres el Cristo, el Hijo de Dios.
—Tú lo has dicho —respondió Jesús—. Pero yo les digo a todos: De ahora en adelante verán ustedes al Hijo del hombre sentado a la derecha del Todopoderoso, y viniendo en las nubes del cielo.
—¡Ha blasfemado! —exclamó el sumo sacerdote, rasgándose las vestiduras—. ¿Para qué necesitamos más testigos? ¡Miren, ustedes mismos han oído la blasfemia! ¿Qué piensan de esto?
—Merece la muerte —le contestaron.
Evangelio de San Mateo, cap. 26:62–65

jueves, 29 de septiembre de 2011

III Congreso de Ateísmo, día 3, parte 3

Continúo con la reseña del tercer día del III Congreso Nacional de Ateísmo.

Esteban Paulón
Cerca del final del tercer día habló Esteban Paulón, presidente de la Federación Argentina de Lesbianas, Gays, Bisexuales y Transexuales (FALGBT), que se refirió a la lucha por el matrimonio igualitario (aprobado en julio del año pasado). Varias cosas que dijo ya habían sido contadas por Analía Mas en su propia exposición. Paulón comenzó explicando que el debate por la ley de matrimonio puede verse como un test para la laicidad del estado y de la sociedad, ya que muchos creyentes religiosos apoyaron el derecho de las parejas del mismo sexo a casarse contra las directivas oficiales de sus religiones. Trazó paralelos entre los debates legislativos que se dieron el año pasado y antes de eso con la ley de divorcio vincular y el sufragio femenino.

Paulón resaltó que la batalla más importante es la cultural, y se da sobre todo en la educación. Mencionando como ejemplo el caso de la provincia de Salta (donde se enseña doctrina católica en las escuelas públicas y cuyo Ministerio de Salud, siguiendo la doctrina de la Iglesia, no aceptó manuales inclusivos de educación sexual*), notó que sin una educación laica que elimine los prejuicios religiosos, la ley se queda corta: hoy en día los homosexuales pueden casarse, pero para los fines prácticos su matrimonio “es una declaración jurada de homosexualidad”; a las parejas se les reconocen legalmente derechos, pero al costo de exponerse socialmente. La igualdad jurídica no basta. Aunque se respeten las convicciones religiosas, hay cuestiones no opinables y que no deberían ser dejadas a la libertad de quienes deciden qué enseñar a los chicos.

* Por una increíble coincidencia, Salta solicitó los manuales de educación sexual a la Nación el miércoles 7 de septiembre (cuatro días antes de la exposición de Esteban Paulón). La ministra de Educación explicó que la decisión de no aceptarlos fue del anterior ministro. El susodicho, Leopoldo Van Cauwlaert, era miembro del Opus Dei y renunció a su cargo en diciembre de 2010 para candidatearse como diputado. Enhorabuena.

Para cerrar el III Congreso, tres miembros de Ateos Mar del Plata hablaron de sus experiencias como ateos.
  • Fernando Lozada explicó que, en nuestra sociedad, ser ateo es renunciar al sentido común y rebelarse. La inmensa mayoría de nuestros conciudadanos creen en algún dios; descreer parece una locura. El ateísmo puede encontrar bases racionales, pero la llegada al ateísmo es irracional: uno pierde la fe y luego, con mayor o menor conflicto interior, termina por reconocer que la ha perdido. A partir de allí comienza el proceso de construir una visión propia de la vida que no caiga en nuevos dogmatismos en reemplazo de los viejos.
  • Teresa Bunge: como psicóloga, que trabaja con personas que quieren dejar de sufrir o simplemente desean vivir mejor, encuentra que las religiones se han apoderado de muchos valores positivos que son naturales y no dependen de la fe, como la solidaridad. La religión daña psicológicamente porque valora el sufrimiento por sobre la felicidad y porque requiere de pensamiento mágico, el cual tiene el peligroso efecto de separar las acciones de sus consecuencias. La necesidad de contar con un ser superior lleva al hombre a concebirse como ser deficitario, al que le faltan guías externas para conducirse, siendo que el placer y el dolor, bien entendidos, son guías suficientes. Otro gran daño lo produce la idea de los pecados de intención: sentir culpa no por lo hecho sino por lo meramente pensado. Y finalmente, la regulación religiosa de la sexualidad y de la familia pone énfasis en la estructura conyugal/familiar y su duración más que en la felicidad que puede derivar de ella.
  • Alberto de la Torre cerró con una exposición de los distintos enfoques del ateísmo: el enfoque ontológico, el ético, el científico y el vivencial. Los tres primeros son los argumentos que todos conocemos sobre la improbabilidad, inexistencia o incoherencia conceptual de Dios. La explicación del último fue una narración del proceso de llegada al ateísmo de Alberto, quien según sus propias palabras fue un devoto creyente hasta más o menos los 20 años.
Luego de esta última ponencia, nos invitaron a todos los que habíamos participado a subir al escenario. Fue una gran alegría para mí estar allí arriba y celebrar la reunión (por tercera vez, nada menos) de tantas personas pensantes, activas, que  están cuestionando y se están cuestionando algunos de los temas más importantes para todos. Espero que sea posible continuar esta experiencia. No hay todavía (no me han dicho, al menos) fecha para el próximo Congreso. Ojalá no tengamos que esperar demasiado. 

Aquí termina la reseña del III Congreso Nacional de Ateísmo.

miércoles, 28 de septiembre de 2011

III Congreso de Ateísmo, día 3, parte 2

Continúo con la reseña del tercer día del III Congreso Nacional de Ateísmo.


Francesc Ferrer i Guàrdia
Luego de la charla de Marco Rodrigues vimos un documental sobre la vida y obra de Francesc Ferrer i Guàrdia (1859–1909) (también castellanizado como Francisco Ferrer Guardia), un pedagogo librepensador, anticlerical y anarquista español, que a principios del siglo XX fundó la Escuela Moderna, institución de enseñanza cuyo objetivo era “educar a la clase trabajadora de una manera racionalista, secular y no coercitiva”. Esta primera escuela sirvió como modelo para todo un movimiento de escuelas racionalistas que se extendió incluso hasta Estados Unidos y México. Ferrer Guardia no llegaría a verlo porque fue ejecutado por sedición acusado de instigar la revuelta conocida como la Semana Trágica, luego de un juicio militar irregular.

El documental seguía el legado de Ferrer Guardia hasta Argentina y hasta las bibliotecas populares y sindicales de nuestro país y de la ciudad de Mar del Plata. No por coincidencia, el Teatro Diagonal, donde se celebró el Congreso de Ateísmo, está adjunto a la Biblioteca Popular Juventud Moderna, que festeja este año el centenario de su fundación. La biblioteca llevaba originalmente el nombre del pedagogo catalán, que luego tuvo que ser cambiado ya que el mismo despertaba suspicacias en las autoridades.

Vicente Muleiro
A continuación vino la charla del historiador Vicente Muleiro (que comenzó aclarando: “No soy Pepe Muleiro”). El tema fue la vinculación entre la Iglesia Católica y la última dictadura, que Muleiro considera fruto no de un golpe militar sino de un “golpe civil”, habida cuenta de las sobradamente conocidas influencias de varios sectores de la sociedad (fuera del ámbito castrense) en el establecimiento de la misma. Para Muleiro los protagonistas fueron, además de los militares y la Iglesia, lo que él llama el “patriciado tardío”, y no se trató de un simple movimiento para tomar el poder sino de un intento de establecer una “utopía regresiva”, es decir, la vuelta a una supuesta Edad de Oro argentina. Citó aquí a Victorio Bonamín, vicario castrense, quien en el sepelio del teniente coronel Julio Larrabure, asesinado por la guerrilla, lanzó la retórica pregunta: “¿No querrá Cristo que los militares estén un día más allá de su función?” (es decir, que tomen el control del país para hacer lo que no hace el gobierno democrático).

La Iglesia vio en la dictadura una oportunidad de hacer desaparecer un brote cultural de características preocupantes y de establecer una utopía medievalista, incluso destruyendo las estructuras del estado moderno burgués. La primera reunión de la junta militar con sectores no militares fue con la Conferencia Episcopal. El ministro de Educación y Cultura de la junta, Pedro Bruera, fue nombrado con apoyo del episcopado, y reemplazado luego con Juan José Catalán, miembro del Opus Dei; una de las tareas del ministerio fue la organización del “Operativo Claridad”, cuyo objeto era detectar elementos subversivos incluso entre los niños de escuela primaria. Catalán escribió para esto una especie de manual titulado Subversión en el ámbito educativo (Conozcamos a nuestro enemigo).

No se puede, dice Muleiro, afirmar que los errores de la Iglesia fueron sólo de omisión. La Iglesia hasta ahora sólo ha pedido perdón por los católicos que participaron en la guerrilla y por los que estuvieron del lado de los represores, conformándose así a la llamada teoría de los dos demonios. Esto ignora el hecho de que la jerarquía estuvo casi sin excepción encolumnada con la junta militar. La Iglesia debe, más que pedir perdón, entregar la información que sabemos que tiene (sobre los delitos de sus propios miembros y sobre las víctimas) y que ha retenido.  

En la siguiente entrega continúo con la reseña del tercer día del Congreso.

martes, 27 de septiembre de 2011

III Congreso de Ateísmo, día 3, parte 1


Comienzo la reseña del tercer y último día del III Congreso Nacional de Ateísmo.

El domingo 11 de septiembre fue la última jornada del Congreso. Comenzamos con un panel de presentación de activistas, en el cual misteriosamente aparecí yo también, en mi doble papel de bloguero ateo por Alerta Religión y representante del Círculo Escéptico Argentino. Hablé demasiado y me fui por las ramas, lo cual me probó nuevamente que lo mío son la pantalla y el teclado —donde puedo revisar y corregir— más que el micrófono. De mis notas recuerdo haber hecho referencia a varios puntos:

Alerta Religión predicando a los conversos.
  • El objetivo de Alerta no es “predicar a los conversos”, pero sí apuntar al segmento de ateos a los que les falta información en profundidad para criticar racionalmente la religión. Yo no creo (y lo he debatido) que los ateos deban ser racionalistas a ultranza o estudiosos dedicados, pero sí creo que es mejor que lo sean si es que van a ser activistas serios. Por eso, dije, quiero ser el que escribe para que otros, los que realmente van a militar por el ateísmo, utilicen lo que yo les he podido decir.
  • Dentro de la labor divulgativa que trato de realizar está también la elevación de consciencias, como la llama Dawkins (el uso de palabras y expresiones que reflejen la realidad y no lo que la corrección política o la costumbre dictaminen, como por ejemplo, hablar de la teocracia vaticana y no de “la Santa Sede”), y la dilucidación del discurso pseudocientífico o emotivo con el que la religión esconde su doctrina hoy en día.
  • Sobre el Círculo Escéptico Argentino sólo pude decir que estamos intentando formar una masa crítica de personas comprometidas. En eso hemos avanzado, creo yo, en estos escasos días: una semana después del Congreso nos reunimos con varios miembros nuevos, y tenemos planeada ya dos reuniones más, una el sábado que viene y otra el 15 de octubre, con la intención de continuar con esa periodicidad quincenal.
Marco Rodrigues
Luego de esto habló Marco Rodrigues sobre sexualidad y laicismo. Rodrigues es brasileño y vino acompañado de un traductor y asistente. (No hizo falta traducir porque el portugués de Rodrigues era bastante claro y él se esforzó por no hablar demasiado rápido.) Para empezar comparó Brasil y Argentina, explicando que en su país no hay tanta distinción entre lo sagrado y lo profano, y existe mayor autonomía personal con respecto a la Iglesia Católica. Si entendí bien, esto tiene que ver con la menor presencia institucional de la Iglesia en el estado y la sociedad.

Nos contó sobre el movimiento de Magistrados Laicos, jueces de distintos países que están debatiendo ya no sobre la laicidad del estado sino la del espacio público: la calle, las plazas, los medios de comunicación con dueños particulares, lo que es público sin ser estatal. Este movimiento nos invita a pensar qué es la vida civil laica y cómo puede ser la vida social de una nación sin creencias religiosas: la laicidad incorporada como modo de vida. Esta visión no intenta sustituir la religión por la ciencia (cientificismo), ya que la ciencia no es en sí emancipatoria ni es necesaria para pensar. El científico debe iluminar el camino desde su campo, pero por allí pasan muchas otras formas de repensar la vida sin religión.

Como ejemplo de los tabúes de raíz última religiosa que son difíciles de vencer, mencionó el caso del naturismo (la vida en comunidades pequeñas cercanas a la naturaleza, en la que se incluye el no uso de ropas): explicado el tema a un grupo de niños en un campamento, pareció que lo habían entendido y asumido sin complejos, pero su forma de demostrarlo fue meterse a un río hasta el cuello y quitarse la ropa interior para mostrarla como trofeo en la mano levantada: “esconder el cuerpo y mostrar los calzones”. Este pudor, este temor al cuerpo, ya está naturalizado incluso en los más pequeños.

Cierta promoción del naturismo y cierto ludismo me parecieron la parte más floja de la exposición de Rodrigues, junto con su presentación del tantra como disciplina liberada de tabúes. Cuando alguien le preguntó si el tantra no era también parte de una estructura religiosa llena de tabúes, Rodrigues dijo que no, que el tantra como se practica en los lugares a los que él se refiere es una forma más pura, anterior a la doctrina religiosa que hoy lo incluye y a sus tradiciones patriarcales: la excusa más habitual para todas las prácticas New Age que quieren aprovecharse del efecto “sabiduría milenaria” sin contaminarse con su historia.

En la siguiente entrega continúo con la reseña del tercer día del Congreso.

lunes, 26 de septiembre de 2011

Intervalo musical

Algo de música hereje para amenizar la reseña del III Congreso Nacional de Ateísmo… Con ustedes, Liliana Felipe:



Ladrones
En tiempos de las bárbaras legiones
de lo alto de las cruces colgaban a los ladrones
Hoy, en pleno siglo del progreso y de las Luces, 
del pecho de los ladrones cuelgan las cruces.

Vaticano S. A. 
Dice el gerente general
de la sucursal en México del Vaticano
que esta semana habrá sorpresas y descuentos
en Catedral y en otros establecimientos
Requiescat in pace al dos por uno,
misas de difuntos, unción de los enfermos,
bulas, bautizos, casamientos,
sólo por hoy primera comunión,
confirmación,
encuentro de familia, lavado de dinero,
estampitas, crucifijos, indulgencias,
bendiciones papales a tres por dos
Necesitamos de su colaboración
para pagar los abogados de la gorda,
la genuflexa persignada cagahostias
ensotanada, tonsurada y lujuriosa
Necesitamos su limosna por favor
A la sagrada institución ya no le alcanza
Le suplicamos absoluta discreción
Sale muy caro mantener a pederastas.

Voy a misa
Soy una desgraciada ratera hija de mil putas
histérica, traidora y mentirosa
Soy una comemierda piojosa mustia y amargada
Pero voy a misa.


sábado, 24 de septiembre de 2011

viernes, 23 de septiembre de 2011

III Congreso de Ateísmo, día 2, parte 4

Continúo con la reseña del segundo día del III Congreso Nacional de Ateísmo.

Alfonsina Guardia
Cerca del final del segundo día, Alfonsina Guardia disertó sobre la participación femenina en la militancia laicista en Argentina a principios del siglo XX. Comenzó explicando que, aunque el feminismo se asocia a los años 1960–1970, el primer feminismo es de finales del siglo XIX y asoció al socialismo y al anarquismo. En Argentina tuvieron mucho que ver las mujeres protagonistas de la educación pública: del censo de 1895 surgió que el 70% de las mujeres que trabajaban eran maestras. Guardia dedicó mucho de su ponencia a dos revistas feministas, Nosotras y La Nueva Mujer.

Nosotras debatió el tema de la violencia contra la mujer y analizó los femicidios, especialmente los cometidos a causa de celos, que la opinión pública generalmente justificaba (poniéndose del lado del victimario); hizo públicas las cuestiones de la vida familiar consideradas privadas. Apoyó además proyectos de ley como el de Belisario Roldán para la protección de las víctimas de accidentes de trabajo, el de L. M. Drago para la emancipación jurídica de la mujer, y el de Carlos Olivera sobre divorcio vincular.

La Nueva Mujer, órgano de Liga Feminista Nacional y de la Liga Nacional de Mujeres Librepensadoras, se declaraba una publicación “laica, no agnóstica, tolerante”, pero era bastante más combativa que Nosotras en la cuestión Iglesia–Estado. En su declaración de principios reclamaba un Estado que se involucrara en los temas de interés para la mujer sin interferencia de la religión; que el matrimonio no hiciera perder derechos a la mujer; la existencia de un contrato nupcial, de patria potestad compartida, de una cuota mensual de soporte para las mujeres; la igualdad jurídica de los “hijos naturales” con los “hijos legítimos”; la protección a la maternidad, a la mujer obrera y a los niños desamparados. También reclamaba educación física, intelectual y moral igual para ambos sexos y no en función de roles de género. Esto ocurría, increíblemente, entre 1903 y 1910.

De un período un poco posterior data la militancia de Fenia Chertkoff, fundadora del Centro Socialista Femenino y de la Unión Gremial Femenina. El CSF organizó algunas de las primeras huelgas de mujeres. Chertkoff creó la primera escuela privada laica, en la localidad de Morón, provincia de Buenos Aires. También propició la idea de guarderías para hijos de madres trabajadoras y de los llamados Recreos Infantiles, en los cuales las maestras llevaban a hijos de trabajadoras a actividades culturales, clases especiales, etc., fuera de la currícula escolar convencional.

Dr. Hernán Gullco
A continuación habló el Dr. Hernán Gullco, abogado de la Asociación por los Derechos Civiles (ADC), involucrada en un par de casos de laicidad. Uno es el de la imagen de la Virgen instalada en el hall del Palacio de Justicia (sede de la Corte Suprema), y otro el de los símbolos religiosos en la Cámara de Diputados de la Provincia de Buenos Aires. Ante el argumento que defiende estas expresiones religiosas a partir del art. 2° de la Constitución, señaló que desde el siglo XIX hay sentencias judiciales que aclaran que el artículo no establece una confesión de estado. La reforma constitucional de 1994 marcó un camino hacia un estado secular, aunque no laico. En tanto no se reforme la constitución nuevamente, deberíamos buscar, dice, la interpretación más estricta posible del art. 2°: un subsidio económico a la Iglesia Católica y nada más. El art. 2° se justificaba cuando el régimen de relación entre Argentina y la Santa Sede era el de patronato, en el cual el gobierno argentino era quien seleccionaba los candidatos a puestos eclesiásticos; desde 1966 rige en cambio un concordato por el que se le concede libertad al Vaticano para elegir a los obispos y otros cargos en Argentina.

En la siguiente entrega comienzo con la reseña del tercer y último día del Congreso.

jueves, 22 de septiembre de 2011

III Congreso de Ateísmo, día 2, parte 3

Continúo con la reseña del segundo día del III Congreso Nacional de Ateísmo.

Carlos Cebey
Luego del Dr. Recalde vino un “taller de educación laica”, con Milena Rosenzvit y Carlos Cebey. Cebey comenzó explicando el término “laico”, que significaba originalmente “alguien del pueblo” y se entendió, a partir del cristianismo, como sinónimo de seglar o secular, es decir, pertenecientes al siglo, que en latín significa no sólo cien años sino también el mundo terrenal, lo temporal por oposición a lo eterno, lo mundano o profano. A partir de la Revolución Francesa el término amplía su ámbito de aplicación, de la persona a las instituciones. Aparece la escuela como cosa pública y como parte integrante del estado democrático, idea que antes era inexistente (la escuela era una institución privada dedicada a formar a los hijos de los ricos). Cebey citó el pensamiento de A. C. Grayling en Contra todos los dioses según el cual la prohibición de la indoctrinación de los niños en la escuela haría desaparecieran las religiones.

El pensamiento mágico en las escuelas va contra la formación del pensamiento crítico y no debería ser permitido. La ley 1420 (la primera ley de educación universal, obligatoria, gratuita y laica de Argentina) debería ser un piso para las demandas de laicidad. La Ley Federal de Educación anterior a la actual (Ley 24195) la derogó, y la Ley Nacional de Educación (Ley 26.206, la que hoy tenemos) mantuvo el retroceso. Se permitió el contrasentido de las “escuelas públicas de gestión privada” y con ello se abrió la puerta a la enseñanza de la religión en escuelas financiadas por el estado.

Milena Rosenzvit
A continuación Milena Rosenzvit habló sobre el pensamiento crítico en la enseñanza de las ciencias naturales. Citando a la bióloga Melina Furman, especialista en enseñanza de las ciencias, “la ciencia es como una moneda”: por un lado está la ciencia como producto, que es un conjunto de conocimientos acumulados que pueden transmitirse en forma de conceptos, y por el otro la ciencia como proceso, que se refiere a los modos de conocer y a los procedimientos científicos. Citando a Marcelino Cereijido, explicó que la religión como manera de interpretar la realidad se caracteriza por dogmas, revelaciones y el uso del principio de autoridad (es cierto porque X lo dice), y a la ciencia se la ve popularmente y se la pinta mediáticamente de la misma manera: las teorías establecidas como conceptos fijos e inmutables, la investigación y el descubrimiento progresivo como iluminaciones o inspiraciones instantáneas, y la figura del científico como una especie de líder cuyos pronunciamientos pretenden ser infalibles (y cuyos fallos, naturalmente, dan pie a una crítica mal orientada). La solución es explicar el funcionamiento de la ciencia para lograr un pensamiento crítico que vaya más allá de la ciencia en sí: enseñar cómo se hace ciencia, no sólo para producir científicos, sino para darle a los alumnos competencias para la vida en general.

Para terminar pasamos a un ejemplo práctico que resultó muy entretenido. Milena nos planteó a los presentes el tema de los imanes. Todos sabemos que un imán tiene un polo norte y un polo sur y que los polos opuestos se atraen mientras que los iguales se repelen. Pero no sabemos cómo sabemos; sólo “sabemos” porque nos lo han dicho y ni siquiera tenemos idea de lo que significa que un lado del imán sea el polo norte o el polo sur. Volvamos a cero entonces, tomemos imanes y veamos qué podemos deducir olvidando los conceptos que aprendimos de memoria. Tratemos de determinar, propuso, si son los opuestos o los iguales los que se atraen. (El experimento requiere de más de un imán, pero no muchos, y quizá un marcador o tiza. Lo dejo como ejercicio para los lectores.)

La sección de preguntas y respuestas que siguió fue notablemente larga y variada; entre otras cosas hablamos de la historia de las leyes educativas, de la educación religiosa que se está dando en las escuelas públicas de Salta y de Córdoba, y del pensamiento mágico que se puede encontrar incluso en ambientes científicos.

En la siguiente entrega continúo con la reseña del segundo día del Congreso.

miércoles, 21 de septiembre de 2011

III Congreso de Ateísmo, día 2, parte 2

Continúo con la reseña del segundo día del III Congreso Nacional de Ateísmo.

Dr. Héctor E. Recalde
El segundo día del Congreso de Ateísmo continuó con una ponencia del Dr. Héctor E. Recalde (que no es el diputado Héctor Recalde, como él mismo aclaró apenas empezar, sino un historiador), que disertó sobre la vida de Carlos Olivera, diputado librepensador y anticlerical de principios del siglo XX, que pertenecía a un grupo diverso conformado por liberales, socialistas, anarquistas, minorías religiosas y masones. En 1902 presentó (entiendo que por primera vez en Argentina) un proyecto de ley de divorcio vincular. Era periodista y, antes de presentar su proyecto, buscó generar conocimiento y debate sobre el mismo escribiendo cartas y editando artículos destinados a distintos sectores de la sociedad. El proyecto ingresó al recinto legislativo con apoyos influyentes y buenas perspectivas, pero fue finalmente derrotado. Olivera trabajó en otros varios proyectos secularizadores pero ninguno llegó a ser tratado en el parlamento.

Dip. Jorge Rivas
Luego llegó el momento de la intervención del diputado Jorge Rivas. Rivas fue brutalmente golpeado en un intento de robo en 2007 y a raíz de las graves lesiones que sufrió quedó incapacitado para moverse; al día de hoy puede mover la cabeza pero no hablar, y se comunica a través de una computadora instalada en su silla de ruedas, con un sintetizador de voz. Su ponencia fue pregrabada y a diferencia de las demás no se permitieron preguntas (el proceso de componer frases toma bastante tiempo), pero Rivas quería, evidentemente, estar presente y participar físicamente en el Congreso. Habló en general sobre la trayectoria de la laicidad estatal, destacándose varios puntos:
  • “Un estado democrático no sólo puede sino que debe ser laico.” Lo contrario de la laicidad es el poder de una religión sobre el estado y los ciudadanos, lo cual por definición es contrario a la democracia.
  • El artículo 2 de la Constitución Nacional (que comanda el sostenimiento de la Iglesia Católica por parte del estado) es un ejemplo de los compromisos que tuvieron que hacer los sectores laicistas de las naciones emancipadas de España para poder aprobar sus constituciones modernas. No se podía eliminar toda influencia clerical, pero cierto grado de laicidad era requisito para atraer la inmigración de extranjeros, que vendrían con creencias diversas.
  • “Las sociedades son más laicas que sus estados.” Las leyes a veces van por delante y otras veces por detrás de la sociedad. Para Rivas, desde 2003 (comienzo del kirchnerismo) hay un proceso en marcha con buenas perspectivas hacia la laicidad.
La presencia de Rivas fue notada por los medios locales.

En la siguiente entrega continúo con la reseña del segundo día del Congreso.

martes, 20 de septiembre de 2011

III Congreso de Ateísmo, día 2, parte 1

Comienzo con la reseña del segundo día del III Congreso Nacional de Ateísmo.

El sábado 10 fue el segundo día del Congreso de Ateísmo. La primera ponente no pudo asistir, por razones de fuerza mayor, de manera que se volvió a emitir la entrevista con la Dra. Argibay que se había proyectado la noche anterior (a una hora a la que muchos ya se habían retirado agotados).

Dra. Analía Mas
Luego vino una larga exposición por parte de la Dra. Analía Mas, que trabaja en el INADI y es abogada de la Federación Argentina LGBT. El tema fue “discriminación y laicismo”. Comenzó contándonos que —aunque no es muy sabido públicamente— en el INADI se reciben muchas denuncias de padres que no pueden reinscribir a sus hijos en escuelas confesionales (luego de haber cursado en ellas uno o más años) porque “no comparten el ideario de la escuela”, lo cual puede significar cualquier cosa, pero especialmente apunta a padres homosexuales. También hay denuncias frecuentes por cuestiones de laicidad, como la presencia de símbolos religiosos en las aulas y de material educativo confesional en escuelas públicas.

El tema que le interesaba tratar, sin embargo, era el caso puntual de la denuncia que Fernando Lozada (presidente de Ateos Mar del Plata) hizo contra la Universidad del Salvador (USal) por haber constatado que en su misión declarada está la “lucha contra el ateísmo”, entendiendo que se trate de una expresión discriminatoria. (Fernando comentó luego que en el INADI no querían considerar la denuncia, hasta que él les planteó la posibilidad hipotética de abrir una universidad cuyo objetivo fuera la “lucha contra el judaísmo”.) El ateísmo como creencia, explicó Mas, tiene protección legal constitucional y de tratados internacionales incorporados a la Constitución. Interpelada la USal, su descargo resultó ser, en vez de una defensa de sus argumentos, una farragosa crítica al ateísmo como enemigo nefasto.

A continuación pasamos al tema de la ley del matrimonio igualitario (la modificación del Código Civil que permitió que se casaran parejas del mismo sexo), por la cual la Dra. Mas fue activista. Recordó en primer lugar cómo el periodista y activista LGBT Bruno Bimbi les sugirió a todos, antes de comenzar la larga lucha por la ley, que se anticiparan a las objeciones que vendrían desde la religión. Cada cambio en la institución matrimonial fue resistido por la Iglesia Católica, explicó Mas, y casi con las mismas palabras. La ley de matrimonio civil de la provincia de Santa Fe, que salió a instancias del gobernador Nicasio Oroño, causó su dimisión al año siguiente, luego de que el obispo de Paraná incitara a la desobediencia civil y a la rebelión armada de los indígenas; veinte años después, en 1888, aprobada la ley de matrimonio civil nacional, voceros de la Iglesia dijeron que “esto va a destruir la familia” (palabras idénticas a las escuchadas en 2010 al debatirse el matrimonio igualitario). Recién en 1986 se planteó una ley de divorcio vincular, a partir de una sentencia de la Corte Suprema que decretó que era inconstitucional hacer indisoluble el matrimonio civil ya que la Iglesia Católica no es la religión del estado; nuevamente se habló de catástrofes y destrucción y se convocaron marchas multitudinarias. En 2007 comenzaron las presentaciones judiciales para solicitar que se permitiera casarse a parejas del mismo sexo, con la siguiente táctica acordada: una pareja homosexual iba al Registro Civil y solicitaba turno para casarse; al serle rechazado el pedido formalmente, se promovía en la Justicia una recurso de amparo, que es la suspensión parcial o total de la aplicación de una ley por supuesta inconstitucionalidad. El primer amparo fue concedido en diciembre de 2009, pero el matrimonio fue anulado a partir de una contrapresentación, proceduralmente irregular, de la Corporación de Abogados Católicos. De todas formas, incluso los fracasos ayudaron a instalar el tema en la sociedad y finalmente en el parlamento, aprobándose la ley en julio de 2010.

En la siguiente entrega continúo con la reseña del segundo día del Congreso.

lunes, 19 de septiembre de 2011

Intervalo

Para darles y tomarme un descanso de las reseñas diarias del III Congreso Nacional de Ateísmo, les dejo unas notas para leer, que fueron publicadas sobre el tema en el diario La Capital de Mar del Plata. La primera es una crónica breve del primer día del Congreso, escrita el día siguiente; nada que no sepamos, aunque de cualquier forma me extrañó la forma en que se tituló (“Los ateos se juntaron en un congreso local”, como si fuéramos todos ateos —no era así, porque el Congreso no ha sido nunca exclusivo—, y como si fuera un tema de la ciudad, siendo que precisamente se denomina Congreso Nacional, y hubo incluso un ponente de Brasil).

La segunda nota es del domingo 11 y menciona la ponencia del diputado nacional Jorge Rivas a favor del estado laico. La nota fue republicada por el blog del diputado. En unos días tendrán ustedes mi reseña sobre eso.

La tercera y última nota es del martes 13, dos días después de la finalización del Congreso, y de la autoría de Antonio Marino, obispo de Mar del Plata. Habla de ciencia, religión y moral, confundiendo tanto las cosas que uno no sabe qué quiso decir, más allá de “mejor obedézcanme”, que es el único mensaje que los pastores católicos transmiten con claridad. Yo lo resumiría así: tenemos cada vez más medios tecnológicos; los tabúes religiosos impuestos desde el estado y las leyes están perdiendo fuerza; sin esos tabúes para obligar a la gente a someterse a nuestras reglas, ¿cómo haremos para que la tecnología no nos destruya? Aparenta estar gravemente preocupado y sólo querer plantear esa preocupación a los lectores —es decir, es lo que en las discusiones por internet se suele llamar un concern troll. Tal como explicara Estela Díaz en su ponencia, utiliza un discurso secularizado, sin hacer referencia a su particularísima forma de religión o a su dogma y enmarcando su proclama final como una cuestión de derechos humanos.

Y eso es todo por hoy. Enseguida continuamos con la programación habitual.

sábado, 17 de septiembre de 2011

III Congreso de Ateísmo, día 1, parte 4

Continúo con la reseña del primer día del III Congreso Nacional de Ateísmo.

El final del primer día del Congreso contó con la presentación de un proyecto de ley de la Coalición Argentina por un Estado Laico (CAEL), que se conformó como una federación de organizaciones que van desde Ateos Mar del Plata hasta Federación Argentina de Iglesias Evangélicas (FAIE), pasando por la Federación Argentina LGBT, e individuos como Fortunato Mallimacci y Juan Cruz Esquivel (del CONICET), la legisladora María José Lubertino, etc.

Coalición Argentina por un Estado Laico (CAEL)

El proyecto al que se refirieron fue elaborado por los miembros de la CAEL con la colaboración de varios jueces y constitucionalistas (corrijo mi reseña original, donde decía que se basó en uno de Europa Laica —si bien inicialmente se pensó en eso, el proyecto europeo era inadecuado a la legislación argentina y terminó siendo descartado casi en su totalidad). Lo presentaron María Eugenia Bengolea (Apostasía Colectiva), Noelia León (Ateos MdP) y Alejandro Nasif Salum (FALGBT). Es un proyecto amplísimo y por lo tanto los ponentes sólo pudieron darnos un panorama general, dentro del cual podrían destacarse ciertos puntos:
  • La transformación de la Iglesia Católica en persona jurídica de derecho privado, equiparable a cualquier otra organización civil. En la actualidad la Iglesia es —en Argentina— una persona de derecho público, estatus único entre las confesiones religiosas y que comporta una serie de privilegios.
  • La intención de alentar la separación del Estado y la Iglesia hasta donde lo permita la Constitución Nacional.
  • La legislación del derecho de los menores a la libertad de conciencia, punto extremadamente conflictivo dado que involucraría la restricción del derecho de los padres al indoctrinamiento religioso.
  • En la misma vena que el punto anterior, la limitación de los alcances de la llamada educación religiosa.
La laicidad tiene en Argentina un obstáculo casi insalvable, que es el artículo 2° de la Constitución Nacional, donde se establece que el estado “sostiene el culto católico apostólico romano”. Prácticamente todos los juristas entienden que la interpretación de este artículo se refiere exclusivamente al sostenimiento monetario. CAEL desea acotar incluso esa interpretación, restringiendo ese soporte a la exención de ciertos tributos, y eliminando el pago de estipendios estatales a los obispos y arzobispos, entre otros. Este sostenimiento es de una magnitud insignificante en términos monetarios (no más de 40 millones de pesos anuales, en estos tiempos, es decir menos de 10 millones de dólares), pero es simbólicamente importante. Este paso no debería ser terriblemente difícil, máxime tratándose de beneficios otorgados por decretos de la última dictadura militar.

Mucho más complicado sería eliminar el art. 2°, ya que sería necesaria una reforma constitucional, proceso que requiere una declaración de mayoría de dos tercios de ambas cámaras del Congreso. Por eso la gente de la CAEL explicó que éste no es un proyecto de máxima, aunque en verdad a muchos nos pareció que varios de sus puntos eran tan de máxima como pudieran imaginarse.

El día se cerró con la proyección de la entrevista que la Dra. Carmen Argibay, ministra de la Corte Suprema de Justicia, le concedió a Fernando Lozada, de Ateos Mar del Plata, para hablar del tema de la laicidad. Argibay forma parte de la nueva camada de ministros de la Corte que ingresaron durante el gobierno de Néstor Kirchner, en reemplazo de sus impresentables miembros anteriores; en particular, es la que más sorprendió al declararse (antes de tener asegurado su cargo) atea militante y defensora del derecho al aborto. Con calidez y confianza, además de una gran claridad, conversó de estos temas con Fernando durante casi media hora en su despacho.

En la siguiente entrega comienzo la reseña del segundo día del Congreso.

viernes, 16 de septiembre de 2011

III Congreso de Ateísmo, día 1, parte 3

Continúo con la reseña del primer día del III Congreso Nacional de Ateísmo.

La siguiente charla del día viernes la dieron el Dr. Roberto Adamow, médico ginecólogo y legista, y Estela Díaz, de la Campaña por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito.

Dr. Roberto Adamow
Adamow comenzó con el recurso, para mí muy acertado, a la destrucción del sentido común. Preguntó cada cuánto menstrúa naturalmente una mujer. Luego respondió a los que decían que cada mes (o cada 28 o 29 días) explicando que la mujer sólo menstrúa regularmente cada mes socialmente, no naturalmente. En la naturaleza, en tanto eso puede existir, la hembra humana comienza a menstruar a una cierta edad y casi inmediatamente queda embarazada de un hombre que no le pidió su opinión. Gesta un hijo, lo pare, lo amamanta, y en cuanto lo desteta vuelve a menstruar, unas pocas veces, y luego queda embarazada de nuevo, y así sucesivamente, muriendo generalmente antes de llegar a la menopausia y dejando tras de sí abortos espontáneos, fetos prematuros y bebés muertos apenas nacer. Y eso, remató, es de lo que se habla cuando se habla (en general en términos apreciativos) de “lo natural” en cuanto a sexualidad y reproducción. La planificación familiar es precisamente todo lo contrario, y es algo muy bueno: es libertad para la mujer, libertad que el médico no puede invadir y sobre la cual debe informar a su paciente sin importar su ideología o religión.

El resto de la charla fue un racconto muy infomativo de las medidas de anticoncepción femenina disponibles hasta el presente y previstas en un futuro próximo. Finalizó dándole, aparentemente, un pie a la siguiente expositora, explicando que la palabra “vida” no debería utilizarse jamás en una discusión sobre aborto, ya que no es un término definido precisamente sino perteneciente al lenguaje poético, con múltiples definiciones.

Estela Díaz
Estela Díaz comenzó su ponencia hablando de la transformación de la idea de “derechos reproductivos” y de la vida humana, especialmente a partir de la década de 1970, donde “lo personal se vuelve político”. Hablando de la discusión sobre “la vida y la familia” (sonsonete preferido de las religiones reaccionarias), comentó que la ley de divorcio de Argentina —una lucha durísima— tomó cuatro años para ser aprobada luego del retorno a la democracia en 1983. La ley de derechos sexuales y reproductivos llevó veinte años, y todavía está debatiéndose socialmente la ecuación mujer = madre.

Díaz habló luego de la tendencia cada vez más acusada de los sectores confesionales a usar, en vez de doctrinas religiosas, argumentos seculares, o que aspiran a verse como seculares. Hay una multitud de ONGs católicas que plantean sus temas con tono científico o con referencia a los derechos humanos, con nombres anodinos que esconden su pertenencia. Dicen defender cosas como “la vida”, contra las que nadie, obviamente, está en contra, pero está claro que para ellos la vida de una mujer no vale nada sino en tanto recipiente del embrión/feto. En el discurso “provida” se esconde el deseo de mantener el control del cuerpo de las mujeres.

En la siguiente entrega continúo con la reseña del primer día del Congreso.

jueves, 15 de septiembre de 2011

III Congreso de Ateísmo, día 1, parte 2

Continúo con la reseña del primer día del III Congreso Nacional de Ateísmo.

María José Lubertino
El tema de los símbolos religiosos en los espacios públicos es uno de los más actuales en el debate por la laicidad. Sobre eso hablaron, reunidos en un panel, la legisladora María José Lubertino, de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires; Oscar Belbey, en representación de la diputada provincial de Santa Fe Alicia Gutiérrez; y el Dr. Gabriel Ganón, Defensor General de Santa Fe. Lubertino y Gutiérrez han presentado sendos proyectos de ley para el retiro y la prohibición de los símbolos religiosos en edificios públicos; Ganón, por su parte, solicitó formalmente que se hiciera lo propio en el recinto judicial de San Nicolás. Todo esto, junto con declaraciones de la ministra de la Corte Suprema Carmen Argibay, causó bastante revuelo. En su momento yo lo reseñé (hablando de “laicismo agresivo”).

En el caso de Lubertino, me vi sorprendido cuando la diputada presentó, poco después, un proyecto para declarar inembargables los templos y objetos de culto. Eso me creó una opinión desfavorable sobre ella. Sigo sin estar muy convencido con su proyecto laicista, que ha vuelto a presentar hace poco, porque es bastante restringido; la oposición que ha suscitado me hace temer que por pedir poco termine quedándose, muy probablemente, sin nada.

Oscar Belbey
Con respecto al proyecto de Gutiérrez, que nos presentó Oscar Belbey, supimos que el mismo ya había sido presentado y perdido estado parlamentario varias veces. En la última ocasión el arzobispo de Santa Fe, José María Arancedo, emitió un comunicado y declaraciones en el diario santafesino El Litoral donde se burlaba del proyecto como “progresismo de laboratorio”; la Acción Católica local convocó a una manifestación, llevando consigo (muchos de ellos obligados, con casi total seguridad) a maestros y alumnos de escuelas católicas. El local partidario de Solidaridad e Igualdad (SI) apareció luego pintado con insultos a Gutiérrez y con cruces. Belbey se extendió (demasiado) sobre otros proyectos del SI, algunos de índole laicista, otros no, a mi entender desluciendo un poco la presentación.

El Dr. Ganón, que es profesor de Criminología, comenzó haciendo una observación totalmente fuera de contexto —en respuesta a un chiste del Dr. Grande de una hora antes— sobre Julio Grondona y el trato que recibe de los medios del grupo presidido por Daniel Vila, cosa que no me predispuso bien a su alocución posterior. En la misma se refirió varias veces a la Revolución Francesa como “la revolución burguesa”, lo cual es correcto pero no venía al caso, o si así era, me faltó la ilustración para entenderlo. De hecho no terminé de captar el hilo. Planteó que la justicia, en un estado moderno, no puede seguirse sino de la aplicación de leyes por medio del estado, que tiene el monopolio de la violencia. La justicia como venganza privada no es justicia. El símbolo de la cruz, el Cristo torturado y muerto, remite a un tipo de violencia inadmisible. La lógica de esta argumentación me pareció bastante tenue; en lo que acabo de escribir hay más de una interpolación mía. Sí me quedó más claro que la “justicia divina” a la que remiten los símbolos religiosos en un juzgado (por ejemplo) no se corresponde con los derechos humanos ni con las leyes. Para Ganón, el símbolo religioso remite a la necesidad de la confesión para conseguir el perdón, y de allí a la tortura. En Argentina es imposible olvidar los casos ampliamente documentados de sacerdotes católicos que presenciaban las sesiones de tortura de los detenidos por el régimen militar, alentando antes de y durante las mismas a los torturados a confesar.

No puedo decir que quedé muy impresionado por la vaguedad lógica de la ponencia de Ganón.

El final del panel lo ocupó la diputada Lubertino, que comenzó enumerando fallas de la gestión de Mauricio Macri en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, atribuibles a su conservadurismo, a presiones de la Iglesia Católica, o ambas cosas, además de proyectos pro-religiosos como el de renombrar la Avenida Santa Fe como Avenida Juan Pablo II. Recalcó que “su” proyecto de retiro de símbolos religiosos fue firmado por miembros de casi todos los bloques de la Legislatura, y pidió a los presentes su colaboración para que el debate se extienda, como ya viene ocurriendo, a otras jurisdicciones, alimentándose el mismo de unas a otras. Exceptuando el par de chicanas políticas del principio, fue la mejor ponencia de esta parte del día. Me abstuve de preguntarle sobre su proyecto de inembargabilidad de objetos sagrados porque éste aparenta haberse esfumado y creo que ni ella misma querría volver a hablar del tema.

En la siguiente entrega continúo con la reseña del primer día del Congreso.

miércoles, 14 de septiembre de 2011

III Congreso de Ateísmo, día 1, parte 1

El III Congreso Nacional de Ateísmo comenzó el viernes 9 de septiembre a eso de las cuatro de la tarde. Como yo ya estaba ahí un rato antes, aproveché la oportunidad para ir a molestar al Ing. Fernando Lozada y al Dr. Alberto de la Torre, presidente y vice (respectivamente) de Ateos Mar del Plata, a los que les pregunté qué esperaban del Congreso. Al Dr. de la Torre le consulté también por su reciente participación en el programa El Debate, ciclo de la TV Pública que dirigió Adrián Paenza (el programa en cuestión, en el que se habló de la necesidad de las religiones, está disponible en YouTube). El audio es bastante malo (grabé con un celular y con mucho ruido ambiente a mi alrededor) pero aquí se los dejo.


Previa amenización musical a cargo del grupo Clericot, y luego de leer una lista de entidades adherentes, el Dr. de la Torre explicó el origen de la asociación Ateos Mar del Plata y de los congresos. Todo empezó, contó, cuando Fernando Lozada le propuso dar charlas sobre ciencia y religión. El primer Congreso se organizó cuando todavía AMdP no existía; se formó luego de eso como continuidad natural del grupo que se había formado en torno al evento. Luego vino la conformación formal del grupo como asociación civil, con personería jurídica.

Continuó la introducción Fernando Lozada, hablando sobre el proyecto de estado laico que existió en Argentina luego de la Revolución de Mayo, con la ruptura de los yugos gemelos de la Iglesia y de la Corona española, y que fue combatido a cada paso por los elementos reaccionarios hasta ser truncado por el golpe militar de 1943, a partir del cual tuvo origen el mito de Argentina como nación católica (abonado por intelectuales como Hugo Wast).

Dr. Alfredo Grande
La primera ponencia del programa estuvo a cargo del Dr. Alfredo Grande, psiquiatra y psicoanalista. Explicó que la existencia de Dios no es en sí un problema importante, sino el debate sobre la idea o concepto que de Dios tenemos tanto los creyentes como los no creyentes. Debemos distinguir entre la mera creencia, que no tiene efectos en el mundo, y la acción que proviene de las creencias y que logra cambiar el mundo: la praxis transformadora. Construimos nuestro sujeto (y de ahí nuestra sociedad) sobre una idea que en nuestra cultura es la de un Dios creador, rector, organizador. El teísmo es una construcción donde predominan los mandatos: es una creencia en algo exterior al sujeto, que es impuesto (se debe creer en él) y que se articula a través de una familia jerárquica y patriarcal, además de reflejarse en lo que Freud llamó “masas artificiales” (la Iglesia, el Ejército, etc.). Mientras el pensamiento ateo no tiene referencia exterior y se permite convicciones modificables, el pensamiento teísta presenta certezas incambiables, que sólo pueden sostenerse a través de la negación de las opiniones y que conforman delirios. Estos delirios pueden combatirse porque tienen un núcleo de verdad, que en el caso de la religión es el desamparo: algo que todos sufrimos, sin excepción, ya que estamos desamparados ante la muerte, además de muchas otras cosas. El teísmo reaccionario ofrece un antídoto a ese desamparo, y la cultura dominante ayuda, ya que en vez de buscar eliminar el desamparo, lo empeora, para poder ofrecer luego formar de zafar de él.

El deseo, sostiene Grande, es enemigo del teísmo reaccionario porque es impredecible. No puede responder a mandatos, porque es imposible desear obligatoriamente todos los días lo mismo. En este sentido la institución matrimonial (civil o religiosa) es una forma de teísmo, e incluso el estado es una estructura reaccionaria, que construye mandatos. Grande acepta que el estado laico es mucho mejor que el teocrático, pero mantiene que se debe debatir su rol con el fin de eliminarlo, no desde la derecha política, como tradicionalmente se ha hecho, sino desde la izquierda.

En la siguiente entrega continúo con la reseña del primer día del Congreso.

martes, 13 de septiembre de 2011

III Congreso de Ateísmo: Prólogo

El domingo 11 de septiembre terminó el III Congreso Nacional de Ateísmo, convocado y organizado por la asociación Ateos Mar del Plata bajo el lema “Por la recuperación del estado laico”. Como el año pasado, me propongo reseñarlo en varias partes. Sabrán los lectores perdonar errores y omisiones, ya que sólo conté con una libreta de notas. Más adelante contaremos seguramente con el material filmado de todas las ponencias.



También como en la ocasión anterior debo agradecer la compañía de nuestros queridos crotos libres, Ana María y Pedro, que nos alojaron, nos alimentaron, nos llevaron y nos trajeron, y a todos los miembros de Ateos Mar del Plata que dedicaron su tiempo y su energía para darnos la oportunidad de disfrutar de un Congreso tan interesante como fue éste.

La mayor diferencia entre éste y el de 2010 fue, quizá, el foco de la convocatoria. Mientras que la vez anterior se trató del tema de la libertad (y por extensión el rechazo al dogmatismo), este Congreso estuvo dedicado a un tema más específico, más político, en buena medida más concreto, práctico y de actualidad: la recuperación de la laicidad del estado argentino, o al menos la recuperación del objetivo de máxima de un estado independiente de la religión, al que nuestro país parecía encaminado hace mucho y del que paradójicamente hoy parece haber retrocedido en más de un punto. Eso hizo que las exposiciones fueran menos amplias en su variedad y a la vez más profundas en su tratamiento, lo cual no fue un mal cambio. Me traigo de Mar del Plata mucho en qué pensar y muchas referencias que consultar.

domingo, 11 de septiembre de 2011

Agustín Álvarez y su obra

Agustín Álvarez
Hace un tiempo encontré y me traje a casa un libro de Agustín Álvarez (1857–1914), sociólogo, educador y político argentino de fines del siglo XIX y principios del XX (les dejo a ustedes la tarea de leer su biografìa, que no es el tema principal de este artículo). Mi conocimiento de la historia argentina de esa época es anecdótico, por lo cual quizá poco de lo que diga será una sorpresa para los que están más enterados.

El libro es “La transformación de las razas en América” e incluye la edición de 1918 del trabajo del mismo nombre más varios ensayos y conferencias dictadas por Álvarez. El estilo es, naturalmente, arcaico, a veces un poco confuso, pero a fuerza de repetir con variaciones Álvarez logra delinear una visión clara de la historia de la humanidad, o más específicamente la historia del pensamiento y de las explicaciones de la naturaleza. Es florido pero no afectado: cada tanto sorprende con un coloquialismo o con un símil irreverente.

Álvarez entra dentro del común de los liberales argentinos de fines del siglo XIX (la llamada Generación del ’80): progresista, confiado en la capacidad humana, defensor de la libertad individual por sobre las imposiciones del estado, defensor también del estado democrático como promotor de la educación, de la ciencia, del progreso tecnológico; ácido enemigo del caudillismo, del oscurantismo, del clericalismo, de las supersticiones de todo tipo. Si algo nos puede sorprender de él en esta época es su vehemencia, que hoy habría sido casi seguramente un suicidio político; si algo nos decepciona, o nos provoca cierta pena, es su confianza sin medida en el avance del intelecto por sobre la irracionalidad, que como sabemos fue defraudada una y otra vez. Poco se puede comentar sobre su racismo o etnocentrismo, expresado no como desprecio sino como creencia en una escala de evolución mental de los pueblos, de los “salvajes” a los civilizados; esta visión, al igual que la relacionada creencia en una forma de lamarckismo biológico y mental, era común en esa época.
«En un principio, la Iglesia, por entonces omnipotente, luchando contra la incredulidad naciente, consigue mantener la integridad de su explicación-credo, destruyendo o aplastando a los que, desde el Renacimiento, empiezan a excederla en capacidad mental, pero éstos siguen brotando en todas partes y en tal progresión que la guerra, la excomunión, el tormento y la hoguera, funcionando en el máximum, no bastan, al fin, para extirparlos, y a su turno, ella también empieza a batirse en retirada, ante la marea creciente de los curiosos insatisfechos con la última explicación de lo natural por lo sobrenatural.»
Digo que es decepcionante la creencia de Álvarez en el progreso porque nos retrotrae a los argentinos a tiempos, si no mejores, al menos más promisorios: tiempos en los que Domingo Faustino Sarmiento*, fundador de cientos de escuelas públicas, mandaba traer maestras de Estados Unidos para que dieran a todos los niños —sin distinción de nivel socioeconómico, de origen étnico o de religión— una educación liberal, laica y gratuita, que presumiblemente las maestras nativas no podían o no querían dar; tiempos en los que el estado, rico en recursos, construía ferrocarriles y fundaba pueblos a lo largo de las líneas, con tanta facilidad y rapidez que hoy parece irreal; tiempos en los que la Iglesia Católica, secular aliada de la monarquía colonial y luego de caudillos tiránicos, parecía lista para caer del todo y quedar impotente ante gobiernos más interesados en ganarse adeptos por el mero progreso material que por una apariencia de piedad.

No digo más por ahora; les recomiendo leerlo. Cada tanto publicaré una cita o un fragmento significativo, para los que no se animen al libro entero.

* He querido publicar hoy este artículo, y no un día antes o después, porque hoy, 11 de septiembre, es precisamente el aniversario de la muerte de Sarmiento, que en Argentina conmemoramos como Día del Maestro. No es casualidad, tampoco, que se haya elegido este día para clausurar el III Congreso Nacional de Ateísmo, cuyo tema fue la recuperación del estado laico y al cual tuve el gusto de asistir. Estadistas y pensadores como Sarmiento, o como Álvarez en menor medida, fueron los que lograron y afianzaron esa conquista, que luego se diluyó, lamentablemente, hasta el punto en que hoy el Estado argentino paga los sueldos de miles de maestros que enseñan a los niños catecismo católico, mientras que las escuelas públicas laicas sufren por falta de presupuesto y de mantenimiento.

jueves, 8 de septiembre de 2011

Siguiendo el III Congreso Nacional de Ateísmo

Éste es un post programado. Si todo salió bien, en este momento estoy viajando hacia Mar del Plata, y en pocas horas estaré asistiendo a la apertura del III Congreso Nacional de Ateísmo. No volveré a casa hasta el lunes por la noche. A quien le interesen las ponencias le recomiendo seguir a @alertareligion en Twitter. No hay hashtag designado pero #iiicna no estaría mal. No prometo tuitear cada palabra de lo que se diga, pero se hará lo posible. Al volver me tomaré mi tiempo para escribir una reseña, como lo hice el año pasado.

Me han preguntado si voy a grabar las ponencias del Congreso y la respuesta tiene que ser no. Para eso se requeriría estar literalmente al lado de los ponentes. Una cámara de fotos o una cámara de video común, por muy buena que sea, no tiene un micrófono capaz de tomar audio de calidad desde varios metros de distancia. Tampoco pienso acarrear conmigo un trípode. Los organizadores grabarán todo y eventualmente editarán los videos. Los lectores podrán contar con lo que yo registre en mi libreta de notas a la vieja usanza, más mis fotos, mis impresiones del evento, y quizá alguna entrevista a los asistentes.

A todos los que no hayan podido ir, les pido que me den tiempo para contarles, y a los que estén, me gustaría conocerlos. Si no me ubican visualmente, pregunten que ya me encontrarán. Como también voy a estar en representación del Círculo Escéptico Argentino, pueden buscarme por el pin con nuestro logo. ¡Nos vemos!

martes, 6 de septiembre de 2011

Podcast, ep. 12: Irlanda vs. Vaticano, Vargas Llosa sobre la JMJ


En esta edición del podcast de Alerta Religión: el Vaticano asegura que cooperará con el gobierno de Irlanda en la investigación de la pederastia clerical, pero se lava las manos sutilmente y esquiva definiciones tajantes. Católicos se indignan de que el secreto de confesión corra riesgo de quedar sometido a las leyes terrenales. El agnóstico y liberal Mario Vargas Llosa habla sobre la Jornada Mundial de la Juventud poniéndose del lado de la religión y en contra del descontento y la anarquía.

lunes, 5 de septiembre de 2011

Reflexión sobre Vargas Llosa y la JMJ

Leo el artículo titulado “La fiesta y la cruzada”, que Mario Vargas Llosa publica en el diario español El País refiriendo con aprobación a la Jornada Mundial de la Juventud y que las agencias propagandistas católicas han citado con fruición, y me cuesta leer en él todo lo que los católicos quisieran. No es mi propósito defender ni atacar a Vargas Llosa. Sus palabras son bastante claras; yo me limito a añadir mis observaciones.

En la primera parte del artículo pondera el “bonito espectáculo” de la JMJ y la “paz, alegría y convivencia simpática” que se vivió en Madrid. Menciona brevemente “pequeñas manifestaciones de laicos, anarquistas, ateos y católicos insumisos” y se enfoca en el grotesco incidente de unos antipapistas que arrojaron condones a unas niñas que rezaban el rosario, como si ése fuera el resumen de toda la intención de los manifestantes. No hace mención —aquí la expresión “brilla por su ausencia” se queda corta— de las cargas policiales contra manifestantes no violentos y periodistas, mención que uno esperaría de un vocero del liberalismo, defensor de la libertad de expresión y opositor consecuente de la represión estatal del disenso como Vargas Llosa (al menos de palabra) siempre ha sido. Creo que hay más en lo que dice de crítica al movimiento del 15-M o de los indignados, que fueron parte importante pero no exclusiva de las manifestaciones laicas.

A continuación habla de las dos lecturas posibles de la JMJ: como evento de masas, superficial, dirigido a la cantidad y no a la calidad, y como muestra de la “pujanza y vitalidad” que la Iglesia Católica conserva. Sabiamente no descarta la primera; yo no descartaría la segunda, aunque tampoco la apoyaría tan entusiastamente como Vargas Llosa. Una célula que se divide aceleradamente puede ser el inicio de una vida o de un cáncer.

Sigue Vargas Llosa notando que España ya no era lo que era y que el Papa está preocupado (eso lo sabemos por él mismo). Habla de los encontronazos que ha tenido el gobierno de Rodríguez Zapatero con la Iglesia, encontronazos que a mi modo de ver fueron más bien ataques políticos de la jerarquía católica, coordinada con el PP, hacia el PSOE. Zapatero no ha tomado una sola medida que pueda llamarse de ruptura con la tradición de sometimiento a la Iglesia: una módica ampliación de la ley del aborto, la famosa asignatura de Educación para la Ciudadanía (cuyos contenidos no son del agrado de los obispos españoles, pero si fuéramos al caso, ningún material educativo apto para la Edad Moderna lo es).

El escritor pondera luego la trayectoria de Joseph Ratzinger, de teólogo reformista a guardián de la fe y al papa más conservador desde hace décadas. Opina (creo que acertadamente) que la Iglesia no puede democratizarse, como le reclaman algunos a Benedicto XVI, porque se diluiría. Esto ha ocurrido de hecho entre los fieles, en su mayoría mucho más atraídos por los postulados de la modernidad y el liberalismo (autodeterminación del individuo, derechos civiles, etc.) que por los opuestos que representa la Iglesia, donde el individuo ni siquiera es dueño de su propio cuerpo y está obligado a creer en proposiciones emanadas de líderes supuestos infalibles. Las comunidades católicas sólo se sostienen en el aislamiento: en pequeños pueblos o dentro de sectas como el Opus Dei o el Camino Neocatecumenal (los llamados kikos). En grupos más grandes es casi imposible vivir como católico consecuente.

Por eso entiendo que lo que dice Vargas Llosa, que “aunque pierda fieles y se encoja, el catolicismo está hoy día más unido, activo y beligerante que en los años en que parecía a punto de desgarrarse y dividirse por las luchas ideológicas internas”, es correcto. El mismo Benedicto XVI insinuó algo así en el pasado. Desde luego, la Iglesia no puede permitirse encogerse indefinidamente; pero si mientras se encoge, concentrándose el fanatismo de sus seguidores como se concentra la sal en un charco de agua de mar que se evapora, conserva firmes los tentáculos que hace siglos tiene proyectados hacia el interior de las esferas de poder político de los países donde alguna vez dominó, entonces no corre peligro de desaparecer. Puede transformarse, con el tiempo, en una “minoría intensa”, lo cual puede no ser mejor que su status actual; otro asunto es cómo manejarían esa situación ciertos pastores que dependen de la masividad de su rebaño.

Es tristemente cierto que ni los conocimientos científicos ni la cultura democrática han derribado y sustituido a la religión. Se han hecho avances, sin duda, y creo que Vargas Llosa no es justo con ellos: hace menos de tres siglos todavía era posible en Europa que una mujer fuera investigada como sospechosa de brujería, torturada y condenada por un tribunal sin opción real a defensa, mientras que hoy en día creer en la brujería se considera una superstición, la tortura es inadmisible y la defensa en juicio es un derecho que no se niega ni al peor de los criminales. Tampoco es admisible hoy discriminar a una persona por ser de una orientación sexual minoritaria, o considerarla poseída por un demonio por presentar trastornos psiquiátricos. En todos estos casos la postura más reaccionaria y barbárica provino de la religión tradicional, y fue vencida por la combinación de la ética moderna y de los conocimientos científicos. Pero por otra parte está claro que la superstición no ha sido vencida, y la población vive en gran parte aislada de los hallazgos científicos y sumida en un pensamiento mágico de un nivel promedio tan abismal que desespera.

La impresión que me deja el escrito de Vargas Llosa es la de un hombre viejo y cansado que ha perdido lo que (mal) llamamos la “fe en la humanidad”. Si la cultura sólo es “para pequeñas minorías, marginales al gran público” y nunca llegará a más, estamos ante una inversión total de las ideas decimonónicas de progreso indefinido, sostenida por los liberales de entonces: ideas que las guerras mundiales y la barbarie todavía reinante en gran parte del planeta han derribado, pero que no dejan de tener su encanto utópico y que deberían aunque más no sea servir de inspiración.

Vargas Llosa parece haberse puesto de parte de aquellos que, en vez de lamentar este tropezón, lo celebran (y de éstos hay tanto en la Iglesia Católica y otras religiones, esencialmente oscurantistas, como en tendencias políticas a las que Vargas Llosa nunca se acercaría). Si la cultura nunca será para todos, si la filosofía y el saber nunca aliviarán nuestros problemas y el conocimiento científico jamás derrotará a la superstición religiosa, entonces sólo nos queda sumergirnos en rituales mágicos, postrarnos ante ídolos y suplicar que algo fuera de nosotros venga a salvarnos. A lo sumo podremos (la minoría ilustrada) gobernar a los ignorantes, y cada tanto tiempo bajar de nuestras torres de marfil con nuestra escolta de seguridad y en un vehículo blindado, con unas palabras de carisma, algunos regalos de poco valor y un espectáculo de circo: algo como para que recuerden cuánto nos aman, para se lleven a su casa un poco de fervor que les dure hasta la próxima ocasión.

jueves, 1 de septiembre de 2011

El misterio de la ignorancia

«Yo puedo aceptar, por ejemplo, que alguien me hable todavía del "misterio de la consciencia". Pero no que alguien me hable del "misterio de la vida", como si estuviéramos en la época de Mary Shelley o como si Wöhler no hubiese descubierto aún la síntesis de la urea


— Freman, comentando en un post de La revolución naturalista.