lunes, 27 de abril de 2009

Alerta 91: Dime con quién andas...

El representante de la monarquía vaticana ante la ONU, Silvano Tomasi, declaró que debe existir una "educación integral para eliminar todo tipo de discriminación e intolerancia", y "estrategias más eficaces para combatir el racismo y la xenofobia", además de un "pleno ejercicio de la libertad religiosa". Curiosamente Tomasi no incluye la homofobia ni el sexismo, aunque en otra parte de su exposición habló de que se debe proteger a "niñas y mujeres que siguen siendo consideradas inferiores en algunas sociedades donde un temor irracional de las diferencias impide la plena participación en la vida social".

Que no se hable de homofobia es natural porque, aunque para la Iglesia está oficialmente mal que se maltrate a un homosexual por serlo, sus jerarcas quieren reservarse el derecho de predicar que los gays son inmorales o enfermos, y prefieren que los homosexuales sean perseguidos antes que reivindicados.

Tampoco se habla realmente de sexismo porque, a pesar de lamentarse por esas pobres niñas y mujeres consideradas inferiores, el sexo femenino ha sido siempre considerado inferior y subordinado en el cristianismo. Para la Iglesia no puede haber sexismo porque los roles sexuales estereotípicos son naturales, ordenados por Dios e inmutables.

Si se eliminaran todos los aspectos discriminatorios de la enseñanza (palabras de Tomasi), habría que mostrar en los libros de texto a felices matrimonios homosexuales, a madres solteras sin remordimientos, a parejas sin hijos donde la madre toma anticonceptivos y es el sustento del hogar y el padre usa preservativo y hace las tareas domésticas..., todo lo cual es muy poco probable ver aparecer en los libros de texto de las escuelas del Opus Dei. Como tampoco esperaríamos que el respeto a la "libertad religiosa" terminara con el anti-ateísmo de ciertos líderes católicos.

Pero lo más irónico de estas declaraciones del representante vaticano es que mientras se habla de educación para la tolerancia, la Santa Sede y la Liga Árabe firman un acuerdo de colaboración. La Liga Árabe, fundada en 1945 entre otras cosas para luchar contra la creación de un estado de Israel en Palestina, cuenta actualmente entre sus miembros a países como Arabia Saudita, gobernada por un régimen de terror cuasi-teocrático y decadente, donde las violaciones a los derechos humanos son constantes y a veces mortales. En la mayoría de los países de la Liga las mujeres son consideradas inferiores, las minorías sexuales son perseguidas, y abandonar la religión islámica puede llevar al ostracismo o a la muerte.

A pesar de esto el Vaticano quiere hablar de "diálogo interreligioso" con los países árabes. Recordemos que hace poco concluyó un foro interreligioso católico-musulmán donde representantes de ambas religiones se pusieron de acuerdo en que ambas son buenísimas; recordemos que la Iglesia se la pasa quejándose de que es perseguida y que las críticas que se le hacen son intolerantes, mientras que los lobbistas musulmanes lograron satisfactoriamente que la ONU declarara que criticar al Islam es un ataque inadmisible contra los creyentes. La "plena libertad religiosa" que dice desear el estado vaticano está prohibida bajo pena de muerte en varios de sus aliados árabes.

A todas luces pareciera que el Vaticano está buscando que le cuenten el secreto para volver a la sociedad religiosa totalitaria de la Edad Media de la cual Arabia Saudita y Afganistán nunca salieron y a la cual Irán e Iraq están regresando...

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